sábado, 17 de enero de 2026

Pluriverso Temporal

 

El día que descubrimos que el tiempo tiene "ancho" y "profundidad"

     La física actual es un rompecabezas con piezas que no encajan: la Relatividad explica las estrellas y la Mecánica Cuántica los átomos, pero hablan idiomas distintos. Recientemente el físico Gunther Kletetschka ha propuesto una solución que lo cambia todo: el problema no es el espacio, sino nuestra visión limitada del tiempo. Su teoría nos devuelve un universo ordenado donde la masa de las partículas es simplemente geometría; los misterios cuánticos no son azar, sino movimientos "laterales" del tiempo.

     En este modelo de 6 dimensiones, el tiempo no es una línea delgada, sino un volumen sólido. El espacio es solo la "pintura" que decora este inmenso lienzo temporal de tres ejes:

  1. Eje X (Longitud): La flecha que conocemos. Une el pasado con el futuro en línea recta.

  2. Eje Y (Latitud): El "ancho" del tiempo. Aquí residen los presentes alternativos; carriles laterales de lo que ocurre justo ahora.

  3. Eje Z (Profundidad): La escala que conecta lo micro con lo macro, permitiendo que la masa surja de cómo la energía se "enrolla" en el tejido temporal.

¿El paseo por un bosque representa nuestra verdadera realidad?


Para entender este Pluriverso Temporal, olvida la idea del tiempo como una vía de tren por la que avanzas sin poder salir. Imaginemos que vivir es caminar por un bosque infinito.

     En la física antigua, estabas obligado a seguir un único sendero estrecho. En la teoría de Kletetschka, tú estás en un bosque denso y vibrante donde el "Ahora" no es un punto en el camino, sino toda la extensión del bosque que te rodea en este instante.

Mientras caminas hacia adelante (Eje X):

  1. En el sendero principal, vas caminando por la derecha de un roble.

  2. En el carril lateral (Eje Y), en este mismo instante, decidiste ir por la izquierda.

  3. Un poco más allá, te detuviste a observar una flor.

     Todas estas versiones de tu paseo están ocurriendo en el mismo "Ahora". No son universos paralelos en burbujas lejanas; son simplemente diferentes coordenadas de un mismo bosque temporal. Esta estructura es mucho más lógica y sencilla: el universo no tiene que "crear" billones de galaxias nuevas cada vez que eliges algo; solo necesita que el tiempo sea lo suficientemente ancho para contener todas tus trayectorias.

¿El libre albedrío y el déjà vu es como navegar el volumen?

   Aquí es donde la teoría se vuelve profundamente humana. Si el tiempo tiene volumen, el libre albedrío deja de ser una ilusión filosófica para convertirse en una herramienta de navegación.

   No somos prisioneros de un destino lineal. Al tomar una decisión, no "creamos" una realidad, sino que elegimos nuestra coordenada en el ancho del tiempo. Somos como navegantes que deciden qué corriente del río seguir; el río (el tiempo) ya es ancho y contiene todas las corrientes, pero nuestra voluntad es el timón que nos sitúa en una u otra.

   Esta libertad explica fenómenos como el déjà vu o la intuición. Bajo el modelo de Kletetschka (mi interpretación), estos no son errores del cerebro, sino ecos temporales. Al ser el tiempo un volumen, nuestra conciencia puede "rozar" o percibir las vibraciones de los carriles laterales. Un déjà vu es una resonancia: un momento en el que tu "yo" del sendero actual percibe la energía de un evento casi idéntico que ocurre en el carril de al lado.

   Es la prueba de que el tiempo tiene cuerpo, de que nuestras decisiones tienen peso y de que nuestra vida no es una senda solitaria, sino una sinfonía de posibilidades coexistiendo en un lienzo infinito y vibrante.






sábado, 17 de mayo de 2025

O poema das Letras Galegas 2025


No Día das Letras Galegas 2025, como en outras ocasións decidín escribir algo para compartir, hoxe inspirado no dito popular de "o que non pasa en anos ocorre nun día", compuxen o seguinte poema: "Agardando". O estilo poético é o que hai uns anos creei, a Poesía Detonante. Outra pequena contribución ao acervo cultural galego, sen máis pretensión que a gloria e a fama, que con retranca xa estou experimentando.


Agardando


Agardando, pola mañá agardo,

pola tarde cae o sol agardando

e por agardar agardo pola noite,

soño que non lembro que agardo.


O tempo é de vida curta no bo,

mais vida é tempo que temos

preparando e adornando o que virá,

chega cando nos imos para alá.


Non se escoitan os paxaros xa,

nin a auga do río beberás e

o ar semella estar a espesar,

a xente no da queixa, intoxicada está.


O lóstrego, o vento e a tormenta hai,

mesmo nos versos están e

non deixan de medrar,

no cemiterio habemos de bailar? 




viernes, 16 de agosto de 2024

Elmillán, más Listo que el Diablo


     La vida es un tejido intrincado de sorpresas y misterios, donde lo imposible a menudo se convierte en posible y lo fantástico puede resonar con una verdad inquietante. La existencia del demonio, una figura que ha cautivado la imaginación humana a lo largo de los siglos, plantea interrogantes profundos sobre el poder de las fuerzas oscuras en nuestras vidas. ¿Puede el diablo, como personificación del mal y la tentación, tener influencia real en nuestro destino? Este enigma ha sido explorado en innumerables leyendas y relatos, reflejando nuestros miedos y esperanzas más profundos.

     En este contexto, te invitamos a adentrarte en la historia de Elmillán, un relato que examina la lucha entre la ambición y la redención espiritual. A través de su historia, descubrirás cómo las decisiones y las tentaciones pueden moldear nuestras vidas de maneras sorprendentes y a menudo dolorosas. Te recomendamos leer el siguiente relato para reflexionar cómo Elmillán. ¿Se puede encontrar esperanza en medio de la adversidad?



"Elmillán, más Listo que el Diablo"

     Había una vez un hombre llamado Elmillán, conocido por su astucia y ambición desmedida. Su vida había sido una constante búsqueda de poder y riqueza, y estaba dispuesto a todo para alcanzarlos. Un día, en su afán por obtener lo que deseaba, se encontró con una figura enigmática que le ofreció un trato: tres pelos del diablo a cambio de sus deseos más profundos. Elmillán, confiado en su inteligencia y habilidad, aceptó el desafío y, tras superar una serie de pruebas, logró arrebatar los tres pelos al mismísimo diablo. Creyó que había ganado una victoria definitiva.

     Al regresar, Elmillán se encontró con una vida que parecía un sueño hecho realidad. Ahora poseía una inmensa fortuna, una mansión espléndida y una esposa de belleza e inteligencia sin igual. Sus hijos eran el orgullo de cualquier padre. Todo parecía perfecto, pero pronto, esta perfección comenzó a desmoronarse.

     Cada vez que Elmillán intentaba disfrutar de su riqueza, algo inexplicable ocurría. Extraños se adueñaban de su mansión, ocupándola como si fuera suya, mientras él se veía excluido y sin acceso. Sus amigos, en quienes había confiado, lo traicionaban, robándole su dinero y vendiendo su amistad. Lo más doloroso era ver cómo su esposa, aunque parecía fiel, era continuamente cortejada por otros hombres, que lograban disfrutar de su compañía e inteligencia mientras él se sentía cada vez más invisible y apartado. Sus hijos, algunos ya ni lo conocían, otros comenzaban a distanciarse, influenciados por aquellos que deseaban su ruina.

     Desesperado por recuperar lo que creía suyo, Elmillán luchaba sin descanso, pero sus esfuerzos solo lo hundían más en la desesperación. La riqueza que había ganado se convertía en polvo en sus manos, sus casas y mansiones eran disfrutadas por otros, y su familia en extraños que le causaban un dolor inimaginable. El diablo, desde las sombras, observaba con satisfacción, sabiendo que su trampa había funcionado a la perfección. Elmillán había creído ser más listo que el diablo, pero ahora estaba atrapado en una condena que él mismo había forjado. El demonio en ese momento también se creía el rey del universo de Elmillán.


     En los momentos más oscuros de su sufrimiento, Elmillán comenzó a reflexionar sobre su vida y sus decisiones. Se dio cuenta de que, en su afán por engañar al diablo, había perdido de vista lo que realmente importaba: su fe, su humanidad y el amor verdadero.

     Un día, en medio de su desesperación, Elmillán decidió emprender un viaje hacia sí mismo y también seguir un antiguo camino de peregrinación. En el camino se encontró con una pequeña capilla perteneciente a la iglesia y conocida por ser un lugar tranquilo de paz y reflexión. Allí, sintiendo la necesidad de redención, se arrodilló en la fría piedra ante el altar y comenzó a orar con fervor. Su oración era una súplica sincera nacida del dolor y la desesperación, pero también de una nueva comprensión. Elmillán reconoció que su ambición desmedida y su arrogancia lo habían llevado a este lugar sombrío.

     Mientras rezaba, un pequeño atisbo de consuelo comenzó a florecer en su corazón. Aunque su vida seguía llena de desafíos y sufrimiento, Elmillán encontró esperanza en la oración y en los pequeños actos de bondad que podía ofrecer. Comenzó a ayudar a los pobres con lo poco que le quedaba, buscó el perdón de aquellos a quienes había perjudicado, y trató de reconstruir su relación con su esposa e hijos.

     El diablo, al observar este cambio, sintió una inquietud creciente. La verdadera fortaleza de Elmillán no residía en su astucia o riqueza, sino en su capacidad de encontrar esperanza y fe en medio de la adversidad. Aunque la maldición del diablo aún pesaba sobre él, Elmillán sabía que su alma le pertenecía a Dios y que, de alguna manera, su sufrimiento no sería en vano.

     A pesar de la continua tormenta en su vida, Elmillán mantenía la esperanza de que, si persistía en su fe y en sus esfuerzos por redimirse, su destino podría cambiar. Creía que, algún día, la luz que ahora era solo un tenue resplandor se convertiría en un amanecer que lo liberaría de su maldición.

     El diablo, aún con regocijo, comenzaba a dudar y temer que la fe de Elmillán pudiera cambiar el curso de su condena. Elmillán mantenía la esperanza de que su sufrimiento podría ser temporal y que, al final, el amor y la fe en Dios lo llevarían a un destino mucho más brillante del que el diablo había imaginado.

VRPT