domingo, 17 de mayo de 2026

Día das Letras Galegas 2026. A ninguén.


Este ano 2026, o Día das Letras Galegas está dedicado á xornalista e narradora Begoña Caamaño (Vigo, 1964 – Santiago de Compostela, 2014). A Real Academia Galega acordou homenaxear a unha autora que, a pesar de publicar dúas únicas novelas de xeito tardío, deixou unha pegada fonda ao reescribir con mestría os mitos da Odisea e a materia de Bretaña. Con esta escolla, a RAG non só celebra a súa calidade literaria, senón tamén a súa traxectoria como xornalista comprometida coa verdade, coa cidadanía e co uso do noso idioma, nun momento no que cómpre máis ca nunca reivindicar un espazo para este tipo de xornalismo.


Coma esta conmemoración me pillou sen tempo para preparar algun dos meus poemas, vou botar man dun que compuxen hai un tempo. Trátase dunha peza inscrita no xénero da poesía detonante. Como son consciente de que teño moi poucos lectores, malo será que acabe transcendendo o segredo que nel se agocha:





A ninguén


A ninguén lle conto o meu segredo,

gardo o misterio e o egoísmo por dentro,

porque ao dicilo é meu e dor que sinto,

un lume vivo que alimento en silencio.


En cada paso que dou vexo o tesouro,

baixo o chumbo dun ceo gris e cincento,

de súpeto o sol racha e mostra ouro

que busca a miña pel cun bico de vento.


É unha caricia quente e tenra,

mentres o mundo camiña nas tebras,

un abrazo de luz que me acompaña

cando a tristeza nas rúas medra.


Outros se afogan en vasos de auga,

eu vexo os problemas que caen por terra,

non hai nudo que resista o meu pulso

cando a luz interior á alma me aferra.


Dende neno camiño con este sigilo,

co saber de que nunca a vida sinxela foi,

sempre hai un sinal, un lóstrego de dor,

ou un golpe de ledicia que me aparta o po.


Alimento o meu ser con todo o vivido,

con recordos gravados a lume e cariño,

lánzome ao futuro coa forza rotunda

de quen sabe que verdades depara.


E calo, porque me daría vergonza

que outros ollaran esta luz tan divina,

pois desprezan o que non comprenden

mentres cerran os ollos a tanta beleza.


Prefiro ser egoísta e non contar a ninguén

o silencio da man que me encamiña.

A luz que ilumina en cada xornada,

o tempo enche de amor e de ledicia.


A ninguén debía dicir o que aquí escribo,

o silencio é a miña vitoria,

aínda que non quede memoria.


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domingo, 15 de marzo de 2026

La Guerra de los Judíos


En Europa se ha impuesto el término "guerra israelí" por un temor manifiesto a vincular la geopolítica con la religión. Esta terminología nos induce a creer que se trata simplemente de un conflicto entre Estados, pero eso es un error. Estamos ante una guerra de religiones. La vieja Europa, sumida en su laicidad y falta de creencias, se resiste a admitirlo. Para una Europa que ha dado la espalda a su herencia cristiana, resulta imposible comprender esta guerra. Lo que los medios llaman política es, en realidad, un choque espiritual que Occidente ya no sabe interpretar porque ha renunciado a entender el espíritu humano.

Cuando hablo de "Guerra Judía", lo hago buscando la precisión histórica. El uso del gentilicio "israelí" para definir al pueblo elegido de Dios es incompleto. El Israel bíblico estaba compuesto por doce tribus, de las cuales hoy solo se identifica plenamente a la de Judá (el pueblo judío) y parte de Benjamín. El actual Estado de Israel es, esencialmente, el hogar de Judá, que parece haber olvidado a sus otras diez tribus hermanas dispersas por el mundo. Al reclamar el derecho exclusivo sobre la tierra de Sión, Judá ignora que esa herencia pertenece legítimamente al conjunto de los doce hermanos, no solo a uno.

Por otro lado, los países musulmanes que rodean a Judá operan bajo una visión teocrática. Su objetivo declarado es que los "sionistas" abandonen Jerusalén. Utilizan este término con astucia: les permite negar la legitimidad política de Israel sin ser tachados directamente de antisemitas, argumentando que su lucha no es contra los judios, sino contra lo que consideran una ocupación ilegítima de sus territorios sagrados.

En este complejo escenario, la participación de Estados Unidos no es casual. Es evidente que una parte sustancial del poder económico estadounidense está en manos judías, y su influencia en la política exterior es notable. Ante el declive de EE. UU. frente a otras potencias emergentes, se ha buscado que la Casa Blanca se alinee con los intereses de Judá. Históricamente, cuando las potencias ven amenazada su hegemonía, recurren al conflicto bélico para intentar recuperar ventaja. En este caso, la defensa del dólar y del petrodólar es prioritaria, es un juego de intereses donde líderes como Trump o Netanyahu participan, aunque uno de ellos con clara ignorancia de la realidad geopolítica. 

Para finalizar, utilizo los términos "judío" y "musulmán" con el máximo respeto. Son dos religiones que se acusan mutuamente de estar ciegas y no reconocer la verdad. Como cristiano, respeto todas las creencias, pero observo que ambos bandos carecen de la visión completa. No veo una salida fácil ni próxima, ya que, según la profecía, la restauración plena solo llegará cuando se cumpla lo escrito en Ezequiel 37:21-22:

«...He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una sola nación en la tierra [...] y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos».

Dado que ese reencuentro de las doce tribus en Jerusalén aún parece lejano, la guerra para el pueblo de Judá será larga; un conflicto que persistirá durante siglos, más allá de que se disparen o no más misiles. ¿Estamos preparados como cristianos para reconocer a nuestros hermanos cuando el tiempo de la restauración llegue?









jueves, 5 de febrero de 2026

El Espejismo del Bitcoin: ¿Libertad Real o una Jaula Digital?

 

El Mito del Minero Solitario

   El Bitcoin nació con una utopía, una narrativa romántica: un sistema descentralizado donde cualquier ciudadano, con un ordenador y honestidad, podía generar riqueza. Se nos vendió como la democratización definitiva del dinero. Sin embargo, en febrero de 2026, esa utopía se ha desmoronado bajo el peso de la realidad. Hoy, el "minado tradicional" es un cadáver romántico; la minería es una industria de escala masiva controlada por corporaciones y, según rumores cada vez más sólidos, por potencias estatales que operan en la sombra.

¿Para qué sirve realmente?

   Es innegable que el Bitcoin ha servido como salvavidas para el pequeño inversor que teme la inflación galopante o la impresión descontrolada de billetes por parte de los bancos centrales. Para muchos, es un acto de resistencia ante sistemas financieros que consideran opresivos.

Pero hay una cara B más oscura. Al ser un activo fuera del control regulatorio tradicional, se ha convertido en el conducto perfecto para:

  • Capitales transnacionales: Empresas y organizaciones que mueven su "dinero B" para especular sin rendir cuentas.

  • Corrupción institucional: Gobernadores y regímenes que encuentran en el anonimato el escondite perfecto para el fruto del saqueo público.

  • Economías de guerra: Estados en conflicto que utilizan el criptoactivo para saltarse sanciones, alimentando ciclos de violencia que el ciudadano de a pie ni siquiera alcanzamos a comprender.

El Tablero de los Gigantes

   La caída actual del mercado revela quién maneja los hilos. No son los pequeños ahorradores. Los datos actuales sugieren que gobiernos como Estados Unidos o China poseen tal volumen de activos que pueden mover el precio a su antojo.

"El Bitcoin se promocionó como la moneda del pueblo, pero ha terminado siendo el juguete de las mismas élites que prometió desplazar."


El Fin de la Seguridad Tradicional

   Estamos entrando en la era de la computación cuántica. En ciertos países, ya se están realizando pruebas de minado y ataques de fuerza bruta que dejan obsoletos a los equipos actuales. Si un gobierno logra romper el cifrado SHA-256 antes de que la red se actualice, el sistema entero pasará de ser una "moneda segura" a ser un sistema hackeable y vulnerable. La rentabilidad del minado tradicional ha muerto; lo que queda es una carrera armamentística tecnológica.

Los Gurús y la Trampa 

  La cuestión fundamental no es si el sistema funciona para mover dinero, sino la naturaleza y el fin de ese intercambio Un sistema monetario debería ser el reflejo de una actividad productiva o un compromiso social; sin embargo, en el caso del Bitcoin, el propósito original parece haber sido secuestrado. Lo que se nos presenta como una alternativa financiera es, en realidad, un mecanismo que suele estar corrompido en su uso: se ha consolidado como el conducto predilecto para el drenaje de capitales opacos, fortunas de procedencia dudosa y movimientos de estados que operan al margen de cualquier ética.

   Bajo esta luz, la insistencia de los gurús en defender su existencia resulta sospechosa. ¿Por qué aferrarse a este sistema cuando existen múltiples vías de intercambio, y especialmente cuando este carece de cualquier respaldo tangible? Tras el algoritmo no hay una economía real, ni un estado que responda, ni una base de valor que no sea la mera expectativa de encontrar a otro comprador. Promoverlo como una revolución es ignorar que se está validando una herramienta diseñada para el anonimato del poder y la especulación de las élites, una cáscara vacía que, al no tener nada que la sustente más allá de su propia demanda, se convierte en la trampa perfecta para quienes buscan un refugio que, en realidad, no tiene cimientos.