domingo, 15 de marzo de 2026

La Guerra de los Judíos


En Europa se ha impuesto el término "guerra israelí" por un temor manifiesto a vincular la geopolítica con la religión. Esta terminología nos induce a creer que se trata simplemente de un conflicto entre Estados, pero eso es un error. Estamos ante una guerra de religiones. La vieja Europa, sumida en su laicidad y falta de creencias, se resiste a admitirlo. Para una Europa que ha dado la espalda a su herencia cristiana, resulta imposible comprender esta guerra. Lo que los medios llaman política es, en realidad, un choque espiritual que Occidente ya no sabe interpretar porque ha renunciado a entender el espíritu humano.

Cuando hablo de "Guerra Judía", lo hago buscando la precisión histórica. El uso del gentilicio "israelí" para definir al pueblo elegido de Dios es incompleto. El Israel bíblico estaba compuesto por doce tribus, de las cuales hoy solo se identifica plenamente a la de Judá (el pueblo judío) y parte de Benjamín. El actual Estado de Israel es, esencialmente, el hogar de Judá, que parece haber olvidado a sus otras diez tribus hermanas dispersas por el mundo. Al reclamar el derecho exclusivo sobre la tierra de Sión, Judá ignora que esa herencia pertenece legítimamente al conjunto de los doce hermanos, no solo a uno.

Por otro lado, los países musulmanes que rodean a Judá operan bajo una visión teocrática. Su objetivo declarado es que los "sionistas" abandonen Jerusalén. Utilizan este término con astucia: les permite negar la legitimidad política de Israel sin ser tachados directamente de antisemitas, argumentando que su lucha no es contra los judios, sino contra lo que consideran una ocupación ilegítima de sus territorios sagrados.

En este complejo escenario, la participación de Estados Unidos no es casual. Es evidente que una parte sustancial del poder económico estadounidense está en manos judías, y su influencia en la política exterior es notable. Ante el declive de EE. UU. frente a otras potencias emergentes, se ha buscado que la Casa Blanca se alinee con los intereses de Judá. Históricamente, cuando las potencias ven amenazada su hegemonía, recurren al conflicto bélico para intentar recuperar ventaja. En este caso, la defensa del dólar y del petrodólar es prioritaria, es un juego de intereses donde líderes como Trump o Netanyahu participan, aunque uno de ellos con clara ignorancia de la realidad geopolítica. 

Para finalizar, utilizo los términos "judío" y "musulmán" con el máximo respeto. Son dos religiones que se acusan mutuamente de estar ciegas y no reconocer la verdad. Como cristiano, respeto todas las creencias, pero observo que ambos bandos carecen de la visión completa. No veo una salida fácil ni próxima, ya que, según la profecía, la restauración plena solo llegará cuando se cumpla lo escrito en Ezequiel 37:21-22:

«...He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una sola nación en la tierra [...] y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos».

Dado que ese reencuentro de las doce tribus en Jerusalén aún parece lejano, la guerra para el pueblo de Judá será larga; un conflicto que persistirá durante siglos, más allá de que se disparen o no más misiles. ¿Estamos preparados como cristianos para reconocer a nuestros hermanos cuando el tiempo de la restauración llegue?









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